Una investigación del grupo UTN Gpol de nuestra Facultad Regional San Francisco obtuvo el segundo puesto en la categoría “etapa avanzada” del desafío internacional “Tree Revolution: Discovering Lignin Challenge”. Los resultados se dieron a conocer días atrás, tras un proceso que reunió a 41 proyectos de distintos países.
La convocatoria fue impulsada por CMPC, empresa chilena líder en la industria forestal y de celulosa, y HUBTECHILE, un centro de transferencia científico-tecnológica orientado a vincular investigación con el sector productivo.
El objetivo fue encontrar y poner a prueba nuevos usos para la lignina kraft (un material que se genera como subproducto en la fabricación de celulosa), buscando desarrollos que no queden solo en el laboratorio, sino que puedan aplicarse en procesos industriales reales y convertirse en soluciones concretas para la producción.
El desarrollo de Gpol y su aplicación industrial
La directora del grupo UTN, Prof. Dra. Verónica Nicolau, investigadora independiente de CONICET y docente en UTN, explicó que la propuesta presentada se inscribe en una línea de trabajo que el equipo desarrolla desde hace años: el reemplazo del fenol (un insumo de origen fósil) por lignina en la formulación de resinas.
Según detalló, el trabajo apunta a sustituir un recurso no renovable, cuyo precio depende del petróleo, por un material proveniente de fuentes renovables.
El desarrollo del grupo consiste en emplear lignina como reemplazo parcial del fenol en resinas lignina-fenol-formaldehído (LPF), destinadas a la impregnación de papeles para laminados sostenibles, es decir, materiales que luego se utilizan en la fabricación de superficies decorativas y revestimientos, donde la resina actúa como aglutinante y aporta resistencia, durabilidad y estabilidad al producto final.
La Dra. Nicolau señaló que el reemplazo no es directo, ya que la lignina presenta menor reactividad y requiere modificaciones químicas y ajustes vinculados a su solubilidad.

Muestras de papeles kraft, impregnados con resina de LPF.
El equipo trabajó inicialmente a escala de laboratorio y luego avanzó hacia pruebas industriales, utilizando lignina comercial de Brasil. De ese proceso surgió un prototipo industrial con propiedades comparables, e incluso en algunos casos superiores, a las del material convencional.
Además, destacó que el desarrollo pudo implementarse con el mismo equipamiento y procesamiento de una empresa local, sin necesidad de cambios estructurales.
En esa línea, la directora remarcó que el proyecto deja de ser una aplicación potencial para convertirse en una alternativa con validación tecnológica concreta, lo que refuerza la aplicabilidad real de investigaciones que muchas veces quedan solo en publicaciones científicas.
En esta convocatoria, la propuesta consistió en validar la lignina kraft de pino que producirá la empresa organizadora del desafío, diferente a la utilizada hasta ahora por el grupo. El plan presentado prevé un período de seis meses para ensayos a escala de laboratorio con esa materia prima.
La iniciativa también contempla posibles aplicaciones en la fabricación de tableros derivados de la madera, como aglomerados o MDF, donde estas resinas pueden emplearse como adhesivos.

Muestras de lignina kraft.
Formación de estudiantes y trabajo en equipo
Uno de los aspectos destacados del proyecto es la participación activa de estudiantes en el proceso de investigación y desarrollo. En este caso, tuvo un rol central la becaria doctoral Micaela Peralta, junto a alumnos de grado.
Actualmente integran GPol:
Alumnos: Candela Giraudo, Ana Grangetto, Santiago Rossi, Luca Salaroglio, Catalina Giletta, Valentina Alfonzo, Valentina Basconi, Ivana Denipotti, Pedro Acosta y Candela Carballo.
Docentes: Micaela Peralta, Lucio Chiappero, Paola Chiappero y Celeste Porporatto.
La participación estudiantil forma parte de una dinámica de trabajo que integra formación académica, investigación aplicada y vinculación con empresas.
Vínculo con la industria y proyección internacional
La Dra. Nicolau señaló que el Grupo UTN Gpol trabaja desde hace más de 20 años en articulación con el sector productivo, con proyectos de transferencia tecnológica y desarrollo conjunto con empresas. Esa colaboración sostenida permitió avanzar desde ensayos de laboratorio hasta pruebas en condiciones industriales reales.
El reconocimiento en un certamen con presencia de equipos de países considerados referentes en investigación sobre lignina, como Finlandia, Suecia y Canadá, aporta visibilidad internacional al trabajo de GPol y a la UTN San Francisco.
La Secretaria de Ciencia y Tecnología, Dra. Mariana Bernard, se refirió al respecto y señaló: "Este reconocimiento destaca el trabajo sostenido de investigadores y estudiantes de las universidades públicas, fortaleciendo el vínculo con el sector productivo a partir de conocimiento sólido y rigor científico".
"La UTN trabaja para alinear productividad, desarrollo humano y cuidado ambiental, promoviendo una industria más competitiva y sostenible. En ese marco, desde GPOL y otros grupos de investigación, se contribuye activamente al desarrollo productivo del país. Celebramos este logro como un impulso para seguir profundizando esa articulación", añadió.
Cómo fue el desafío
El certamen contó con 41 postulaciones. El 63% correspondió a equipos de Chile, mientras que el 37% restante provino de nueve países: Brasil, Finlandia, Alemania, Francia, Suecia, Sudáfrica, Corea, Canadá y Argentina.
En total, el 51% de los proyectos fue presentado por startups y el 49% por universidades. Además, el 34% de los equipos estuvo liderado por mujeres.
El cronograma incluyó el cierre de inscripciones el 22 de octubre de 2025; una etapa de evaluación inicial y entrevistas entre el 19 y el 28 de noviembre; un bootcamp del 9 al 12 de diciembre; el pitch final el 7 de enero de 2026; y el anuncio de ganadores el 14 de enero de 2026.
Los equipos premiados recibieron USD 7.000, USD 3.000 y USD 1.000 para el primer, segundo y tercer lugar en cada categoría. El premio obtenido será destinado, una vez formalizado, a continuar investigaciones a escala industrial, especialmente para la compra de materias primas y otro elementos necesarios en mayores volúmenes.
El siguiente paso será observar cuáles de estas soluciones avanzan hacia acuerdos, pilotos industriales o escalamiento comercial, en un contexto donde la bioeconomía empieza a cruzar decisiones productivas y estratégicas de mayor alcance.